Anker disecciona los hábitos de los españoles: desde el «pánico al 20%» hasta la picaresca de fingir no tener cargadores para no prestarlos. En una encuesta realizado entre 1.000 usuarios, la compañía dibuja un panorama que no nos deja en muy buena situación.
La batería ya no es solo una cifra técnica para muchos españoles, es un estado de ánimo que se altera drásticamente cuando el icono de nuestros smartphones se tiñe de rojo. En un escenario donde el USB-C es ya el estándar obligatorio en la UE, el estudio de Anker revela que en España, aunque aprobamos en conocimientos, todavía cargamos «a ojo», por costumbre y en muchas ocasiones lo hacemos simplemente «por si acaso».

El umbral del pánico y el miedo a «robo del cargador»
Para la mayoría de los usuarios encuestados, el 20% es el punto de inflexión donde pasamos de la tranquilidad a la preocupación por la autonomía. El 60% de los encuestados admite preocupación al llegar a esa cifra en sus dispositivos, mientras que un 10% entra en pánico total buscando un enchufe desesperadamente para poder cargar sus equipos. Con esta información no es de extrañar que el cargador se hayá convertido en un objeto de conflicto en más de una ocasión.
Según esta encuesta, el 40% de los españoles ha discutido con su pareja o familia por el «robo» de cargadores, algo que ha sufrido el 20% una o dos veces, y mas en un 10% de los casos. Con esto, no es de extrañar que la picaresca española haga acto de presencia para, de una u otra forma, evitar tener que prestar nuestros cargadores. El 20% de los encuestados han reconocido que alguna vez ha fingido no tener cargador para no prestarlo, mientras que un 5% directamenta confiesa esconderlo.

Pero no siempre nos comportamos igual y es que fuera de casa somos algo más cívicos que cuando estamos en nuestro hogar. En estos casos la mitad devuelve siempre lo prestado, aunque un 8% admite haberse quedado con algún cargador ajeno «por descuido«. Mientras tanto, cuando estamos en casa, el 30% sigue manteniendo el mítico «cajón del caos» con cables de los que desconoce su utilidad.
Algunos datos curiosos que revela este estudio vienen en relación con la capacidad de carga y la temperatura, y es que ¿realmente sabemos cuánta potencia de carga necesitamos? En este aspecto el estudio arroja datos contradictorios, ya que mientras que el 45% acierta al decir que un combo de portátil, móvil y tablet requiere 100W o más, aún hay confusión con los portátiles de gama alta. Solo el 20% sabe que un equipo premium de 16 pulgadas suele necesitar una acraga de entre 100-140W para un rendimiento óptimo, como el cargador de 140W que ya analizamos de la marca.
Para Anker el futuro de la carga pasa por la transparencia y en ofrecer más información. Dispositivos como el nuevo Anker Cargador 45W con pantalla inteligente eliminan la incertidumbre permitiendo conocer a que potencia estamos cargando nuestros dispositivos, además de ofrecer protección contra subidas de tensión, temperatura, etc. Este tipo de cargador multi-dispositivo se han diseñado para un mercado donde ya no basta con que el cargador «funcione», sino que la capacidad de carga, la seguridad y la información son datos que los usuarios requieren conocer.


