El mercado de los smartphones está pasando por momentos complicados, al igual que casi todo el sector tecnológico. El aumento de los precios de algunos componentes ha obligado a las marcas a afrontarlo de dos formas muy diferentes: subir precios o reducir innovación. Optar por montar equipos que sigan escalando en potencia y prestaciones, o bien mantener un perfil más conservador y tratar de mejorar la experiencia con mejoras en el apartado de software. Con el Google Pixel 11 Pro la compañía ha decidido acercarse más a la segunda opción, apostando por incorporar algunas mejoras en el hardware, pero donde el peso principal lo lleva el software, y sobre todo el apartado de inteligencia artificial.
Desde hace un mes llevo probando este dispositivo, con más de una duda en mente, ya que sobre el papel las diferencias con respecto a la generación pasada son dispares. Tenemos un nuevo procesador, pero con menos RAM, cámaras muy similares, batería también con una capacidad similar y una pantalla donde solo el brillo ha mejorado. Sin embargo, ya sabemos de lo que es capaz Google, por lo que la prueba de este dispositivo la inicié con las expectativas muy altas. Como spoiler os diré que mi experiencia ha sido agridulce.
Google Pixel 11 Pro, especificaciones: |
Diseño
Dimensiones: 152,7 mm x 71.9 mm x 8,4 mm Peso: 204 gramos Colores disponibles: Arenisca, Verde oliva, Gris niebla y Obsidiana mate |
Software
Sistema Operativo: Android 17 |
Pantalla
OLED LTPO Actua de 6.3 pulgadas Relación de aspecto 20:9 Resolución de 1280 x 2856 a 495 PPI Pantalla Fluida (1-120Hz) Corning Gorilla Glass Victus 2 Hasta 2400 nits (HDR) y hasta 3600 nits de pico Relación de contraste de >2.000.000:1 Compatibilidad con HDR Profundidad total de 24 bits con 16 millones de colores |
Procesador
Google Tensor G6 3nm Titan M3 |
Memoria RAM
12 GB |
Almacenamiento
256 GB / 512 GB / 1 TB |
Cámaras traseras
Cámara gran angular Octa PD de 50 MP Apertura de ƒ/1,68 Campo de visión de 82° Tamaño del sensor de imagen de 1/1,3″ Cámara ultra gran angular Quad PD de 48 MP con enfoque automático Apertura de ƒ/1,7 Campo de visión de 123° Tamaño del sensor de imagen de 1/2,51″ Cámara con teleobjetivo Quad PD de 48 MP Estabilización óptica de imagen Apertura de ƒ/2,8 Campo de visión de 23° Zoom óptico de 5 aumentos Tamaño del sensor de imagen de 1/1,95″ Zoom Pro de hasta 120 aumentos |
Cámara frontal
Cámara frontal Dual PD de 42 MP con enfoque automático Apertura de ƒ/2,2 Campo de visión ultra gran angular de 103° |
Batería
4850 mA Carga rápida de 30W Carga inalámbrica Pixelsnap (Qi2.2) de hasta 25 W |
Conectividad
Wi-Fi 7 (802.11be) con 2,4 GHz, 5 GHz, 6 GHz, MIMO 2×2 Bluetooth v6 |
Otros detalles
Sensor de huella bajo pantalla Reconocimiento facial HiLight |
Precio 1.199 € |
Mismo diseño, pero con el añadido del sistema HiLight
Como ya nos pasó con el Pixel 10a y el Pixel 9a, distinguir entre los nuevos Pixel 11 Pro y el Pixel 10 Pro es casi como jugar a «encuentra las diferencias». Google no se ha complicado y ha mantenido una misma línea de diseño en la cual, generación tras generación, va variando lo justo y necesario. En este caso, las diferencias de tamaño y peso son mínimas, pasando de un grosor de 8.6 mm y un peso de 207 gramos, a 8.4 mm y 204 gramos.
Cuando digo que el diseño es el mismo, ojo, que no lo digo como una crítica en sí, ya que sigue siendo un estilo minimalista que me encanta. Es más una apreciación que una queja. Eso sí, diferencias las hay, ya que basta con darle la vuelta y ver el módulo de cámaras para notarlo. En esta generación, el módulo agrupa tanto las lentes como el flash dentro de un mismo espacio, protegiendo todo tras un cristal.
El módulo de las cámaras no solo se distingue en el diseño, sino que en esta generación se ha añadido lo que Google ha denominado sistema de notificaciones HiLight. Un LED que es capaz de mostrar distintos colores y efectos si recibimos una llamada o una notificación, o si Gemini está escuchando o trabajando en una respuesta. Al poder personalizarlo, este sistema nos permite saber si nos llama una persona concreta con solo el color que muestra este LED. ¿Curioso? Sí. ¿Práctico? En mi caso, no.
La idea detrás del sistema HiLight no es una novedad, ya que otras marcas han ofrecido soluciones parecidas. Se trata de un sistema que promete reducir la necesidad de encender la pantalla, por lo que cuando lo ponemos boca abajo, no hace falta darle la vuelta al teléfono para saber si el que nos llama es alguien importante o no.
Inicialmente, reconozco que lo usé, más por estar ahí que por otra cosa. Sin embargo, con el paso del tiempo me di cuenta de que por norma siempre dejo el teléfono boca arriba, por lo que esta función no tiene utilidad para mí. Es más, comencé a fijarme en mis amigos y compañeros y muy pocos dejan el teléfono boca abajo, por no decir ninguno, por lo que el uso del sistema HiLigth queda como una curiosidad. Si lo piensas, es lógico, ya que la gente sabe que lo más fácil de dañar es la pantalla del móvil, por lo que tendemos a protegerlo no apoyando el teléfono boca abajo. No digo que sea un estudio ni nada similar, sino solo fruto de mi propia experiencia cercana.
A pesar de que el diseño es casi idéntico a su predecesor, no puedo decir nada malo y es que simplemente me encanta. Su sencillez y lo excelso de su acabado solo acrecientan la elegancia del diseño Pixel. Incluso en mi acabado color obsidiana, la trasera de cristal con protección Gorilla Glass Victus 2 evita la aparición de huellas, manteniendo un aspecto impecable que, además, al tacto se siente casi sedoso. Mientras el marco de aluminio pulido le aporta ese plus de resistencia y durabilidad que, os juro que sin querer, he puesto a prueba.
Pantalla premium, ahora más brillante
Google ha mantenido en la frontal del Pixel 11 Pro una pantalla de 6.3 pulgadas. Se trata de un panel Actua OLED LTPO que alcanza una tasa de refresco desde 1 hasta 120 Hz, también protegido con la tecnología Corning Gorilla Glass Victus 2 y que luce una resolución de 1280 x 2856 píxeles. En este panel, la diferencia más notable es el brillo que alcanza, que alcanza los 2.400 nits en HDR y un pico de 3.600 nits. Lo cierto es que sobre el papel no son cifras como para dejarnos con la boca abierta, pero que en manos de Google demuestran una vez más cómo los números no siempre son fiables.
Si bien tenemos unos buenos ángulos de visión, no tenemos una capa antirreflejos, por lo que, a pesar de que el brillo permite una visualización impecable, en este aspecto su uso en exteriores a veces sufre de excesos de reflejos que pueden enturbiar la experiencia.
La pantalla del Google Pixel 11 Pro es simplemente excelente, más que digna de un modelo premium y que te deja la sensación de que las cifras engañan. Los 495 píxeles por pulgada de densidad nos permiten disfrutar de unas imágenes nítidas y bien definidas, mientras que su tasa de refresco nos ofrece escenas fluidas que invitan a jugar. Lo hace además adaptando a la perfección la tasa de refresco en función de la necesidad, partiendo de solo 1 Hz para escenas más estáticas, de forma que ayuda a prolongar la autonomía del dispositivo.
Al contrario que las marcas chinas, en el Google Pixel 11 Pro encontramos dos únicos modos de color: Natural y Adaptativo. Lo cierto es que no noto excesivas diferencias entre ambos, luciendo los dos unos buenos colores, realistas en su mayoría, aunque tendiendo un poco a la saturación en el modo adaptativo para hacerlos más llamativos.
Tensor G6 de 3 nm, un rendimiento fiel a sus políticas
¡Olvídate de los benchmarks! Eso es lo que nos dice Google cuando hablamos del rendimiento de sus procesadores. La compañía ya hace tiempo que dejó de lado la guerra por las cifras y el tratar de lograr las mejores puntuaciones en unos tests sintéticos que no siempre reflejan la realidad. Mientras otros se preocupan de cuantificar el rendimiento, Google quiere basar su lucha en la propia experiencia.
En el interior del Google Pixel 11 Pro tenemos el nuevo procesador Tensor G6 construido en un proceso finalmente de 3 nanómetros, del que la marca apenas ofrece cifras, más allá de la de decir que ha mejorado la potencia con respecto al G5, sobre todo en lo relacionado con los procesos de IA. Junto a él tenemos el co-procesador Titan M3 destinado a mejorar la seguridad del dispositivo.
Si nos basamos en los tests, el Tensor G6 es simplemente un procesador de gama media, lejos de las cifras que nos dan los procesadores más potentes de Qualcomm o MediaTek. Sin embargo, en el día a día las cosas se equiparan y el chip de Google nos ofrece un rendimiento extremadamente fluido y estable que no defrauda. La compañía hace buena su política y, si bien en situaciones de alta exigencia gráfica queda un paso por debajo de la competencia, en el uso habitual la experiencia es la esperada de un smartphone de gama alta.
Como era de esperar, la RAMageddon ha afectado a esta generación de Pixel. La compañía ha optado por recortar en algunos modelos, en lugar de aumentar precio. Así, hemos pasado de los 16 GB de RAM del Pixel 10 Pro a los 12 GB de RAM de los que parte el Pixel 11 Pro en su modelo de 256 GB, aunque para las versiones con 512 GB y 1 TB se mantienen los 16 GB.



Software: La IA al poder (para bien y para mal)
Para sorpresa de nadie, el Google Pixel 11 Pro viene con Android 17 y es que este es uno de los mayores atractivos de los smartphones de Google. No solo tenemos la versión más reciente del sistema, sino que las actualizaciones mensuales llegan puntuales a su cita cada principio de mes. Algo que la compañía se compromete a hacer durante siete años.
Sobre el sistema operativo no hay mucho que decir, ya que es la versión más pura y refinada de Android. Un lienzo en blanco sobre el que otras marcas pintan sus capas, pero que en los Pixel podemos ver en su estado natural. Aquí lo llamativo no es el sistema en sí, sino lo que viene aparejado con él: Gemini.
Google ha integrado Gemini en la nueva familia Pixel como nunca antes. Esto hace que no solo se sienta más rápida en sus respuestas, sino que hace que sea más proactiva y nos dé nuevas opciones de uso. Una de las más interesantes es la de pedirle redactar un mensaje, donde no nos limitaremos a dictar un texto, sino que podemos explicar lo que queremos decir y el asistente redactará un texto acorde a ello. No hablamos de una simple transcripción, sino de una verdadera interpretación de lo que queremos decir en el mensaje.








La IA también se ha mejorado en otros aspectos menos «visibles». Google lo usa para mejorar las fotografías de una forma que sorprende. El ejemplo más claro es su zoom, ya que cuando llegamos a extremos de uso del zoom digital, ahora la IA es capaz de reconocer mejor las formas y objetos más claros, de forma que logra un detalle mucho más depurado.
Imagina que haces zoom 120x. Si lo que enfocas es algo confuso como las hojas de un árbol o en ese estilo, el resultado es un puro óleo imaginativo. Sin embargo, si lo que estás enfocando es una cara, un patrón y objeto geométrico o cosas en esa línea, la IA lo reconoce y ofrece unos resultados mucho más acertados y afinados, con mayor nitidez, de forma que nos es fácil reconocer qué estábamos fotografiando.
Batería y carga: el yin y el yang del Pixel 11 Pro
Al igual que le pasa a Samsung, Google sigue pecando de montar baterías y sistemas de carga bastante comedidos, al menos si los comparamos con sus competidores chinos. En el Google Pixel 11 Pro tenemos una batería con una capacidad de 4.850 mAh que podemos cargar mediante cable a 30 W o de forma inalámbrica con el sistema Pixelsnap a 25 W. Este sistema sin cables es compatible con carga Qi2.2, por lo que cualquier cargador compatible nos permitirá alcanzar esta cifra.
Google ha conseguido que con esta batería llegues sobradamente al fin del día, algo que lo cierto es que tenía mis dudas que se fuera a cumplir. Es más, no es nada dificil que llegase al fin del dia con un 40% de batería, aunque tambien es cierto que cuando me ponía exigente y apostaba por jugar un poco o exprimir la multitarea, en esos casos llegaba mucho mas ajustado al final de la jornada.
Con respecto a la carga rápida, aqui la capacidad de la batería juega a favor, y es que es capaz de llegar al 50% en una media hora por cable. Algo que no está mal, pero que tampoco podemos decir que sea una maravilla dado que no llegamos ni a los 5.000 mAh de capacidad.
Fotografía: poniendo a prueba el gran reclamo de Google
Llegamos al punto donde Google siempre se saca un conejo de la chistera y demuestra que su tecnología de procesado es posiblemente la mejor del mercado. Aquí tenemos un conjunto fotográfico que en la trasera se compone de una lente principal de 50 MP con apertura ƒ/1.68, una lente ultra gran angular de 48 MP con apertura de ƒ/1,7 y un campo de visión de 123º, y una lente de tipo teleobjetivo de 48 MP, apertura ƒ/2,8 y zoom óptico de 5 aumentos, llegando a los 120 de forma digital.
En la frontal se ha conlocado un sensor de 42 MP con apertura ƒ/2,2 y un campo de visión ultra gran angular de 103°.
Google sabe que hoy en día lo que define a un gama alta es su rendimiento y sus capacidades fotográfricas. Ya no se habla de pantallas ni software, sino de como salen las fotografías y videos con él. Además, sabe perfectamente que el 90% de los usuarios no se van a molestar en cambiar parametros, sino que lo fían todo a los automatismos y a la IA, por lo que es aquí donde se ha centrado.
En esta generación no hay un cambio radical en las lentes, ni en número ni en capacidades, por lo que la mejoría viene dada por como procesa las imagenes el dispositivo y en funciones como Magic Capture, que nos ayuda a sacar las mejores fotografías para no tener que repetir fotos en grupo, cambiar angulos, etc.
Tenemos unas fotografías que destacan por lo uniforme de sus resultados, sin variaciones en colores o texturas, lo que aumenta la sensación de confianza en el modo automático. Me ha gustado mucho la capacidad de reflejar los colores de forma realista, sin tener a realzarlos de forma artificial. Posiblemente no sea el numero uno en este aspecto, pero sus resultados están realmente bien. Un ejemplo es la vegetación, donde los verdes no se ven saturados, sino que representan correctamente el resultado de un verano caluroso que parece acercar los tonos otoñales.
Junto con un buena nitidez y representación de las texturas, el Pixel 11 Pro maneja de forma muy correcta las zonas de gran contraste, incluso cuando dentro de la imagen está el sol.









En el modo retrato se logra un difuminado muy natural y una excelente definición del objeto en primer plano, con un recorte muy correcto incluso en distintas distancias.


Con el ultra gran angular tenemos un 0.5x con una muy buena consistencia crómatica con respecto al sensor principal, lo que evita que enseguida notemos que fotografía se ha hecho con cada sensor. Eso si, en los bordes, si bien logra corregir la deformación, lo hace a costa de perder detalle y nitidez.
Cuando entra en acción el teleobjetivo, el zoom 5x es sin duda el limite donde vamos a pasar de una imagen detallada y nitida, a una donde se comienzan a perder texturas. Eso si, hasta ese punto la capacidad de esta lente está muy cercana a la que obtenemos con el sensor principal.
Donde se nota la entrada en acción de la IA es cuando nos vamos acercando al máximo del zoom, y es que ahora logra interpretar mejor los objetos y ajustar la imagen. Puedes ver en ejemplo en los ladrillos de la torre de mas abajo, mientras que cuando enfocamos una figura, esta pierde mucho detalle e incluso luce un halo muy notable.











El sensor principal hace un excelente trabajo de noche, con un amplio rango dinámico y una gran capacidad de alzar las sombras y controlar las luces, sin quemar la imagen ni saturarla. También hace un trabajo muy correcto con el ruido, excepto en las zonas demasiado oscuras, incluso manteniendo una muy buena textura en la escena.



Con la lente principal y en condiciones de buena iluminación, me ha gustado la precisión que logra con los tonos de la pieel, las texturas y el detalle. Lo hace incluso con un modo retrato que desenfoca el fondo de forma muy notable y de forma progresiva.
Galería:
Conclusión: ¿Vale la pena comprar el Google Pixel 11 Pro?
A la hora de valorar el Google Pixel 11 Pro es inevitable echar una mirada atrás y ver como ha evolucionado con respecto al Pixel 10 Pro. Es innegable que la marca ha optado por una renovación continuista, con tan pocos cambios que hay que mirar con detalle las cifras para verlos. Si, tenemos una pantalla excelente y una mejora en el rendimiento, aunque posiblemente sea en la parte de IA y la fotografía donde se note más la evolución. Aún así, el cambio es menor y viene acompañado de un aumento en el precio del lanzamiento, lo que hace que se haga difícil recomendar esta generación por encima del Pixel 10 Pro.
Desde luego, si estas valorando pasar de la serie Pixel 10 Pro al Pixel 11 Pro, mi consejo es que no lo hagas, ya que no va a merecer la pena. Si por contra buscas un primer Pixel, lo cierto es que si ves el Pixel 10 Pro a buen precio, sigue siendo una compra más recomendable en relación calidad precio. Es decir, el Pixel 11 Pro es excelente, mi experiencia con él es impecable, sobre todo por que no necesito de altos rendimientos para jugar. Sin embargo, hay tan pocos aspecto donde destaque notablemente sobre su predecesor, que realmente no me veo en condiciones de recomendar gastarte más solo porque este es un modelo más moderno.












