Si revisas el catalogo de marcas chinas que han aterrizado en nuestro país, veras que en su gran mayoría están compuestos por SUVs, un formato de vehículos que se han puesto muy de moda, pero a los que diversos analistas ven un futuro incierto. Este formato tiene un coeficiente aerodinámico bastante malo, ya que su propio diseño les convierte en una vela, lo que obliga a vencer esta resistencia a base de puro músculo. Salvo excepciones como el BYD Seal U, esta es un precio a pagar aceptado por muchas marcas, mientras que otras tratan de diversificar su catalogo lanzando propuestas tan interesantes como el BYD SEAL 6 DM-i TOURING que he estado probando durante una semana.
BYD es de las pocas marcas que han llegado al mercado europeo apostando por un enfoque más diversificado. Al contrario que sellos como JAECCO o EBRO, la compañía presenta una mayor variedad de formatos, un aspecto que le ha llevado a crecer como la espuma en los últimos meses.
Con vistas a una época tan dada a los viajes por carretera como es el verano, BYD me ha dado la oportunidad de probar esta berlina de gran formato y con un sistema de propulsión híbrido que, ya os adelanto, hace que quieras quemar kilómetros de asfalto, invitando a viajar disfrutando no solo de la llegada, sino también del propio camino. Ha sido una semana que ha servido para exprimir este vehículo en una experiencia que hoy comparto con vosotros en este análisis.
BYD SEAL 6 DM-i TOURING, especificaciones:
Diseño: un transatlántico con alma familiar
El BYD SEAL 6 DM-i TOURING es un coche para viajar en familia, un retorno a esas años donde el camino era casi tan importante como el destino, pero ahora aprovechando todos los avances en confort y tecnológicos. En su diseño la base es la misma que se ha usado en la serie Seal, donde incluso el Seal U DM-í se hace plenamente reconocible como miembro de la familia.
Se trata de un vehículo largo, con una longitud de 4.84 metros y una altura de 1.5 metros, dejando una distancia entre ejes de 2.79 metros. En la practica es casi como el sedán, pero con la parte del maletero manteniendo casi la misma altura que el resto de la carrocería.
De perfil el diseño de esta berlina nos da unas líneas que se estiran para ofrecer un aspecto más fluido y ligero, achatándose ligeramente en la parte trasera, mientras un suave perfil casi completa el largo del vehículo. Tanto las ventanillas traseras como las del maletero se ven oscurecidas, decreciendo en altura hasta casi unirse con el portón trasero. Aquí, afortunadamente, no se ha escogido seguir era moda tan nefasta de los tiradores ocultos, sino que se ha optado por los tiradores a ras, estéticos y mucho más prácticos y seguros. Del igual manera se ha optado por montar unas llamativas llantas de aleación de 17″ o 18” con acabado negro, pensadas para dar realce al aspecto deportivo y dinámico de esta berlina.
Con su 1.875 m de ancho, el morro del BYD Seal es tan reconocible que resulta imposible ver uno por el retrovisor y no identificarlo. Su frontal agresivo hace que a la mente me venga el clásico DS «Tiburón», pero con un aspecto mucho más suavizado y moderno, donde bajo esta se sitúa una parrilla con una serie de listones horizontales y en cuyos extremos parecen desembocar en sendas toberas.
Este frontal se ve remarcado por unas óptica LED que se deslizan hacia los lados, dejando la imprenta de unos ojos rasgados que cobran aún más presencia cuando cae la noche y se iluminan. Entre ambos faros, el logo de la marca resalta sobre el fondo azul del modelo que he estado probando.
Del mismo modo que el frontal es reconocible, la trasera es una versión compacta de la que ya vimos en el Seal U, pero con un portón más plano.
Nuevamente BYD incluye un alerón con la luz central de freno, un gran portón que nos facilita meter las cosas en el maletero y una óptica donde las luces traseras se ven unidas por una barra que continua el diseño de las ópticas, y sobre la cual tenemos el logo de la marca. Lo curioso es que, a pesar de ser un coche destinado a un uso familiar, el diseño se ve casi deportivo, e incluso diría que tiene cierto un cierto aire agresivo.
Al igual que en las luces frontales, cuando los faros se encienden es cuando las ópticas cobran protagonismo, sobre todo en la parte trasera, donde no se limitan a las luces laterales, sino que recorren todo el ancho de la trasera.


El BYD SEAL 6 DM-i TOURING es una berlina familiar, pero para nada es un vehículo con un diseño aburrido, más bien todo lo contrario. Además no solo han buscado la estética, algo de lo que pecan muchas marcas chinas, sino que se han centrado en el rendimiento y en la seguridad.
Como decía al principio de este análisis, este coche mira hacia otra dirección, muy alejado de los SUVs que dominan el mercado. Aquí tenemos un diseño aerodinámico donde se ha buscado la mayor eficiencia energética, lo que a su vez conlleva en menores consumos. Además, su construcción no solo está pensada en el rendimiento, sino también en la seguridad, de forma que ha sido capaz de alcanzar un certificación de 5 estrellas Euro NCAP, donde gracias a su avanzada estructura y sistemas de asistencia a la conducción, ofrece una alta protección a los ocupantes del vehículo.
Interior y acabados
Una de las cosas que mas ha trabajado BYD es en ofrecer un interior y acabados acorde a los gustos europeos, algo que la marca ha ido perfeccionando en sus modelos y adaptándolos al tipo de usuario al que va dirigido. Ya lo vimos en el BYD Dolphin, con su acabado alegre, colorido y juvenil, mientras que en la familia Seal se opta por un interior más formal y discreto.
BYD ha logrado aprovechar el espacio para darnos unos amplios habitáculos, donde los ocupantes de la parte delantera puedes disfrutar de asientos ajustables eléctricamente con función de memoria, calefactables y ventilados, con una ergonomía muy lograda que nos abraza y que, junto con la amplitud para estirarnos, hace que viajar sea algo agradable y relajado. Eso se une a un tapizado muy agradable al tacto, algo que se hace extensivo a todos los acabados del salpicadero y que se nota que ha sido pensado para darnos la sensación de producto de calidad.
Me ha gustado la atención al detalle, no solo en la construcción en general, sino en la muy correcta distribución y accesibilidad de los controles, lo espacioso de los compartimentos de la columna central, y en cosas tan simples como la bandeja para la carga inalámbrica de 50W para el móvil, la cual tiene un acabado sedoso y salidas de aire para que no se caliente nuestro smartphone.
La zona del habitáculo trasero es mas de lo mismo, con un espacio muy bien aprovechado, con un suelo totalmente plano que hace que incluso la plaza central sea cómoda, aunque algo más estrecha que el resto. Aquí los acompañantes puede ir relajados con un amplio espacio tanto para las piernas, como en el propio asiento, ya que estos son de un buen ancho. Además, estos ocupantes tienen a sus disposición las correspondientes salidas de aire, puertos USB para cargar sus dispositivos y, si lo quieren, podremos abrir el techo solar panorámico de forma que incluso ellos puedan disfrutar de la vista
Si bien es cierto que hay partes que dejan claro que son plásticas, la gran mayoría dan la sensación de acabados de calidad, mezclando el tacto de alcántara con el de cuero vegano ribeteado de costuras, el cual encontramos en volante y salpicadero, que deberían aguantar el paso del tiempo. En general, cuando te sientas en el BYD SEAL 6 DM-i TOURING, no tienes la impresión de ser un coche donde se haya buscado ahorrar en los materiales, sino que tienes la sensación de estar en un producto bien acabado y rematado.
A la hora de conducir, toda la información de velocidad, ADAS, consumos, etc. la vamos a tener en una pantalla LCD rectangular de 8.8 pulgadas que se muestra tras el volante multifunción, por cierto, el mismo que vimos en el Seal U DM-i. No tenemos Head Up Display, por lo que se agradece que esta pantalla se haya colocado de forma que el volante no interfiere en la visibilidad, a una buena altura que no pide que bajemos o subamos la cabeza para verlo todo con facilidad.
Acompañando a la pantalla de la instrumentación tenemos la pantalla de infoentretenimiento, que con sus 15.6 pulgadas y función táctil, nos va a permitir tanto configurar los distritos apartado del vehículo, como conectar nuestro móvil para usar Android Auto o Car Play.
Esta pantalla táctil nos da una excelente respuesta, permitiéndonos acceder a las configuraciones del vehículo, incluyendo control sobre su paquete de sistemas ADAS de ayuda a la conducción, apertura del coche con NFC, control de la climatización, iluminación interior y del sistema de cámaras 360º. Además, por supuesto del control de función de carga como el frenado regenerativo y una mas que interesante novedad, la función «Save» de la batería, de la que os hablaré en la experiencia de conducción, pero que ya os adelanto que ha sido de las partes que más me han gustado de este coche.

Un maletero perfecto para viajar
Los vehículos híbridos enchufables como el BYD SEAL 6 DM-i TOURING tienen colgado el San Benito de que por defecto vienen con maleteros ajustados. Aquí es donde las marcas suelen ajustar el espacio para colocar los cables y otros elementos que resta capacidad al maletero. En el caso de esta berlina nos encontramos con un amplio espacio de 675 litros, los cueles se pueden ampliar hasta alcanzar unos buenos 1.535 litros. Según la marca esto nos permite hasta meter cochecitos de bebes, algo que he decidido poner a prueba.
No en pocas ocasiones, la capacidad de un maletero se ve supedita al espacio del portón para permitirnos colocar nuestro equipaje o cualquier objeto dentro. En el caso del BYD SEAL 6 DM-i TOURING tenemos un amplio portón trasero que se abre dejando un hueco por el que cabe sin problemas algo tan aparatoso como un carrito de bebe, incluyendo el capazo y el conjunto del cuerpo sin tener que quitarle las ruedas. Es más, aunque queda espacio para un par de maletas sobre todo ello. Además, gracias a que su portón cuenta con apertura eléctrica, no tenemos ni que usar las manos para abrirlo o cerrarlo. Es el sueño hecho realidad de cualquier familia que acabe de recibir a un nuevo miembro.


Potencia híbrida con un as (eléctrico) en la manga
Como indica el uso de la denominación DM-i, es decir Dual Mode, este es un vehículo con tecnología híbrida enchufable. En él encontramos un motor de gasolina que funciona como generador, mientras que la Blade Battery es la que asume el papel de dotar de potencia al vehículo. Con este sistema podemos conducir en modo 100% eléctrico; modo serie HEV, donde el motor se activa cuando ve que la batería está baja; y el modo paralelo HEV, donde ambos motores funcionan a la par para dar una mayor potencia.
Con esta tecnología el motor de combustión no está constantemente en uso ni a altas revoluciones, lo que hace que la conducción sea más silenciosa. Esto es algo que en mas de una ocasión he padecido con otros híbridos, donde el motor de repente se sobre revoluciona, generando una sensación molesta y muy ruidosa, algo que con de momento no me ha pasado con los DM-i.
Tenemos un motor de gasolina 1.5L y motor eléctrico con tracción delantera, ambos consiguen una potencia de 135 kW (184 CV) para el modelo Boost y de 156 kW (212 CV) para el modelo Confort y Confort Lite, con un par motor máximo de 300 Nm. Este motor y coeficiente aerodinámico de 0.284 Cx nos promete una autonomía de hasta 1.350km y una aceleración de 0 a 100 km/h de solo 8.5 segundos. A esto hay que añadir que, gracias a una autonomía eléctrica que alcanza los 100 km, este vehículo luce la etiqueta CERO de la DGT.
Como hibrido enchufable, la capacidad de carga es algo muy importante, aunque lo cierto es que este es uno de los coches que mejor ha rendido en cuestión de recuperación con la frenada regenerativa. Aún con ello, gracias a la carga rápida en CC teórica de 26 KW, podremos completar la carga de la batería eléctrica en solo 23 minutos.
Experiencia de conducción
Comenzamos por decir que si bien su etiqueta CERO nos permite circular y aparcar por el centro de ciudades como Madrid sin preocuparnos de multas, lo cierto es que el BYD SEAL 6 DM-i TOURING vive para la carretera. Es en este terreno donde la tecnología de BYD nos da lo mejor de si, y las mejores experiencias.
Aprovechando el buen tiempo, que mejor prueba que hacer una escapadita a la soleada tacita de plata desde la siempre congestionada ciudad de Madrid. Un recorrido que con una velocidad normal de 120 km/h, me ha permitido llegar, pasar tres días dándole un uso intenso y a aún así hacer casi un tercio del trayecto de regreso antes de tener que parar a repostar. Es decir que la cifra prometida de 1.350 km de autonomía no papel mojado, sino una realidad. En este recorrido he aprovechado para hacer uso del sistema SAVE, una de las bazas con las que la marca quiere diferenciarse.
Cuando circulamos, es el coche el que decide que uso hacer de la batería en función del momento. Sin embargo, puede haber momentos donde nos gustaría haber llegado con el la carga de la batería al máximo para que esta nos aporte un extra de potencia. Léase por ejemplo la subida de un puerto. Cuando activamos el sistema SAVE, básicamente le indicamos al coche que conserve todo lo que pueda la batería, de forma que podamos desactivar esta función y usar toda su capacidad cuando sea necesario. Como decía, esto es algo que he probado en mis días con este coche y os aseguro que es algo que se nota, y mucho.
Esta función es muy interesante por mas de una razón, ya que una de las quejas más recurrentes contra los PHEV es que muchas veces en ciudad no circulan en eléctrico. Con esta función podemos guardar la batería y usarla cuando estemos en ciudad, cumpliendo al 100% con lo que es el propósito de un etiqueta CERO.
A la hora de conducir se nota que estamos ante un coche pensado para disfrutar devorando kilómetros y no quemando neumático. Su aceleración y potencia nos permite una conducción tranquila, sabiendo que tenemos a mano la capacidad de exigirle cuando es necesario, pero sin que debamos esperar el comportamiento brioso de modelos más deportivos. Es un híbrido enchufable de carácter familiar, pensado para disfrutar del viaje y la conducción, no para ir con el pie en la tabla.
El sistema DM-i de BYD aporta una fluidez entre los cambios de modos que lo hacen imperceptible y que, afortunadamente, evitan esas desagradables sobre revoluciones que he vivido en otros modelos. Aquí todo va como debería ir, sin saltos ni tirones en la potencia, sino con una constante que se agradece.
Sin duda lo que más me ha gustado es la fluidez de la conducción y lo silenciosa de la misma. Algo que en modo eléctrico es una obviedad esperada, donde apenas notamos la rodadura, pero que es en carretera donde me ha sorprendido. También me ha gustado, y mucho, el buen comportamiento de las ADAS, siendo precisas en su acción, pero sin que llegue a molestar por exceso de intervención. Funciones como el asistente de mantenimiento de carril, el crucero adaptativo, el control de crucero inteligente e incluso el detector de fatiga función de forma muy precisa. Es de esos coches donde no sueltas las manos del volante, pero siempre con la sensación de que el coche sabe lo que hace. Eso si, a veces el centrado del carril no es todo lo perfecto que quisiera y, como no, puede perder la noción del carril en salidas o zonas de obras.
Opinión y conclusiones
Viajar en pleno verano en un coche con la familia, con espacio de sobra para estirarnos, un sistema de confort impecable, disfrutando del cielo azul con su techo panorámico y una conducción suave que te invita a continuar camino. Ese sería un resumen muy apropiado de la experiencia que he tenido con este coche.
El BYD SEAL 6 DM-i TOURING es la definición de lo que debería ser un coche pensado para viajar en familia. Cómodo, amplio, con una excelente conducción y un comportamiento impecable. Sin destacar por su potencia, pero con lo necesario para cumplir y con un modo SAVE que te puede salvar cuando hay que afrontar un puerto complicado, pero también se permite cumplir con el espíritu de la etiqueta CERO.
Con un precio anunciado desde 28.240€ incluyendo el adelanto del Plan Auto +, este es un vehículo para viajar y disfrutar, tanto del destino como del tiempo que nos toma llegar a él. Un soplo de aire fresco en un bosques de SUVs que viene a demostrar que no siempre es mejor algo más grande.





































