Nuestra nueva normalidad nos hace ver a diario como muchos son los que viven pendientes de las redes sociales, compartiendo desde momentos de ocio hasta momento personales que hasta hace poco guardábamos para nuestro entorno más cercano. La necesidad de exponernos por las ansias de lograr más likes se ha convertido en un problema, como bien demuestra estudios como los que han realizado Cheerz, empresa de impresión fotográfica desde el móvil líder en Europa. Según esta, actualmente 1 de cada 4 personas sube fotos a sus redes sociales porque afirman que los likes les hacen sentir bien, convirtiéndose así en auténticos «adictos al like».
Los datos de este estudio han sido obtenidos del III Barómetro “Uso de la fotografía por los españoles” realizado por Cheerz en 2025 con una muestra de 1.000 personas con representatividad nacional, además de otras muestras como los realizados por GFK Dam, señalando que el 86 % de los usuarios de internet entre los 12 y los 74 años, reconocen que las redes sociales forman parte de su día a día. Algo que sobre todo se refiere a Instagram, TikTok y Facebook, redes sociales que tienen en el compartir fotografías como uno de sus aspectos más destacados.

El 60% de las personas se hace fotos pensando en compartirlas en sus redes, e incluso si no lo hacen, si las fotografías les gustan, de inmediato las suben a las redes. En un reciente estudio realizado por la Universidad de Cambridge entre jóvenes de entre 11 y 19 años, analizando su uso de las redes sociales, este relaciona el tiempo de uso con cambios de humor y ansiedad. Esto se hace sobre todo para exponer lo mejor de nuestro día a día y compararlo con el de otros usuarios. Según Cheerz el 22% de las personas se compara con las fotos que ve en estas plataforma duplicando esta cifra si nos centramos en el segmento de mujeres de entre 18 y 30 años.
Compararnos con las imágenes publicadas por otros usuarios puede llevar a que minusvaloremos nuestros logros, ya que muchas veces las imágenes son pensadas para mostrar un estilo de vida que para muchos es inaccesible, o donde vemos lucir un aspecto con todos muy guapos o con buen cuerpo, que la mayoría de los humanos no podremos conseguir. Son este tipo de imágenes las que afectan más negativamente a los usuarios.
“Es importante utilizar las redes sociales con cierta perspectiva para evitar que estos canales afecten mentalmente a los usuarios. Nuestro estudio señala que 3 de 4 personas creen que las nuevas generaciones (Gen Z y Gen Alfa) son las que están más obsesionadas con la estética de las fotos. Por ello, el verse impactados continuamente por las imágenes idílicas y perfectas que están en redes sociales, puede tener consecuencias negativas para ellos”, comenta Qui Marín.
En busca de un cambio necesario.
Fruto de este estilo de vida, entre los jóvenes coge cada vez más peso un movimiento que fomenta la desconexión digital en contraposición con una generación que ha primado la sobreexposición de su rutina diaria. Movimientos como Grid Zero, la cuenta de Instagram en blanco, y organizaciones como “Movimiento Off”, quieren dar un cambio a la situación, impulsando la celebración de la primera edición de OFF February, un experimento social a escala global que quiere ser la respuesta a una cultural de lo efimero y lo banal, donde la sobreexposición es bien vista en busca de un «Like».
Los problemas de salud mental, la huella digital que la población deja en las redes sociales y los problemas de privacidad están tomando mayor presencia en la sociedad, donde el 70% de las personas asegura ser consciente y tener mucho cuidado de los posibles riesgos de subir fotos personales, aunque aún queda un 30% que no piensa en ello o cree que se exagera el tema.
Alejándose de estas tendencias de sobreexposición, la opción de la impresión de fotografías retoma una presencia enfocada en compartir con nuestro círculo más cercano, retomando la sensación de que compartimos algo privado y especial, y no una constante exposición por internet que termina convirtiéndose en una adicción al like.



