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Los precios de los SSD y RAM no paran de subir, pero, ¿por qué?

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Imagínate, te encuentras inmerso en la creación de tu próxima bestia, de tu billete de oro para partir hacia la “PC Master Race”, tu mayor trabajo en años. Horas y horas buscando componentes, entre si escoger los nuevos AMD Ryzen o apostar por Intel; Radeon o Nvidia; si vestirlo cual árbol de navidad llenándolo de leds RGB, o haciéndolo discreto y minimalista, y cuando ya lo tienes todo bien decidido, te falta lo que almacena todo ese poder con el que poder conseguir la jugada destacada en Overwatch: el disco duro y la memoria RAM. Buscas y buscas, y encuentras precios cada vez más altos, mientras que tu amigo que hace unos meses forjó su estación de batalla, se compró fácilmente unas RAM DDR4 y un SSD a un buen precio. Entonces, ¿qué ha pasado desde entonces? ¿Por qué han subido tanto los precios de las RAM y SSD? Aquí te lo explicamos.

La ley de la oferta y la demanda

Cómo todo producto en el mercado, la RAM y los SSD se rigen por la ley de la oferta y la demanda, hasta aquí ningún misterio. Es por ello que su principal motivo es la alta demanda y la baja oferta, pero, el por qué ha pasado tan rápido y aún se va a encarecer más es el asunto importante. Como ejemplo ilustrativo, cuando me monté mi ordenador en enero de este mismo año, escogí una RAM de 8GB DDR4 y un SSD de 128GB de almacenamiento, costándome 52€ y 50€ respectivamente. Actualmente, la misma RAM que yo compré está por 63€ y el SSD por 60€, aunque otros modelos de la misma marca o diferentes han subido considerablemente más.

Como decimos, el motivo principal es la escasa oferta y la alta demanda, pero no porque todo el mundo se haya juntado para montarse ordenadores como si mañana fuese a acabarse el mundo, si no también por los móviles y los nuevos métodos de fabricación que han hecho retrasar nuevas remesas de memorias. Empecemos por el principal factor: los smartphones, sus fabricantes y la locura del almacenamiento. Debido a que en los últimos años las memorias que se utilizan tanto en los SSD como en los móviles, las NAND Flash, han mejorado muchísimo su método de fabricación, de manera muy rápida y consiguiendo así memorias más eficientes, rápidas, con más capacidad y sobretodo, más baratas, se ha tendido a aumentar el almacenamiento en los smartphones considerablemente, con algunos ofreciendo su versión de menor capacidad en los 64GB.

Obviamente, esto también se une a la mayor tendencia multimedia y de métodos de consumo de los usuarios, mayor peso de aplicaciones y fotos, etc. Esto ha supuesto una mayor demanda de memorias, pero en ese momento no había problema, los precios seguían contenidos y ni los fabricantes ni los consumidores notaban un precio superior. Todo cambió en verano del 2016, cuando los precios comenzaron a subir. Empezó lo peor, la escasez de oferta.

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Las dos mayores firmas de fabricación de este tipo de memorias, Micron y Toshiba, se comenzaron a ver sobrepasadas, pero no por falta de capacidad de producción, si no porque se estaba empezando a preparar el terreno para cambiar el método de fabricación, de NAND Flash a 3D NAND. Este nuevo método de fabricación, no sólo conllevaba más rapidez a la hora de producir las memorias, si no que estas eran de mayor densidad, y por lo tanto con mayor capacidad, a menor precio. Es decir, más baratas, más rápidas, más eficientes, de mayor capacidad y mayor producción en mismo tiempo. Esto sin duda, allana el camino para que en un futuro se dejen atrás los discos mecánicos y se comiencen a utilizar exclusivamente las memorias flash.

El gran problema llegó cuando la demanda seguía creciendo, pero la oferta se resintió. Por un lado teníamos el creciente interés de los usuarios en añadir nuevas RAM y comprar SSD para sus ordenadores, fabricantes que añaden SSD a casi todos sus portátiles, o los crean exclusivamente con estos discos, además de los smartphones, cuya única opción son este tipo de memorias. El cambio al nuevo método de fabricación no fue todo lo fluido que se esperaba, con alguna que otra firma de memorias posponiendo unos meses su implantación por la alta tasa de error con la que salían sus memorias de la fábrica. Pero tranquilo, aún queda que explicar.

Aún más demanda, aún más precio

Se esperaba que este año fuera el verdadero despegue de los SSD, que se comenzaran a sustituir definitivamente a los discos duros de toda la vida y se dejaran atrás para siempre por la mayoría de usuarios. Sin duda, la tendencia no parecía indicar lo contrario. Cada vez más gente se subía al carro de los SSD, pues no son pocas sus ventajas, pero esto conllevó a que la alta demanda de estos acabó sobrepasando a la oferta de memorias NAND. Hablando de los SSD, se espera que los fabricantes aumenten su inclusión en portátiles entre un 40-45%, lo que creará aún más escasez y mayor precio. De momento, parece ser que los únicos discos que mantendrán su precio serán los de capacidad más baja, sobretodo los de 128GB y 240GB, no así sus hermanos mayores, que se espera que durante todo el actual año vaya subiendo su precio.

Bien y, ¿las memorias RAM? Pues también se ven afectadas por todo este embrollo. Las compañías que sirven las memorias para los SSD son las mismas que sirven también para las memorias RAM, que han visto como las ganancias obtenidas de las memorias para smartphones han canibalizado a las ganancias de las RAM y los SSD, por lo que se les ha dado prioridad, ya que es donde más se necesitan. Si juntas el desbalance de ganancias, y la poca oferta, obtienes aún precios más caros, así como una aleatoria escasez de productos de vez en cuando en numerosas tiendas. La alta demanda de las memorias para móviles, provocó que estas empresas decidieran mover la producción para satisfacer a los fabricantes de smartphones, y este fue el primer despunte de precios del año pasado.

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Si te parece poco, unido a todo lo anterior, está la decisión de muchos fabricantes de móviles Android de inflar a sus terminales con cantidades ingentes de RAM, muchas veces innecesaria para la grandísima mayoría de usuarios, y siendo esto utilizado más como marketing que para un gran salto de rendimiento real. Si a esto le sumamos que la cantidad de móviles que están apostando por más de 4GB de RAM y los millones de unidades fabricadas, encontramos la primera gran constatación de este problema. Mientras que hace un año podías comprar fácilmente unos 16GB de RAM DDR4 por entre 65-70€, ahora es prácticamente imposible encontrar 16GB de RAM a menos de 120€, aumentando casi un 50€ su coste en cuestión de meses. Por lo que cada vez que hay una oferta, vuela en cuestión de minutos. Lo mismo con los SSD, que su precio ha crecido en algunas capacidades cerca del doble de lo que se vendían en verano del 2016, con su mayor crecida en épocas navideñas.

No tires aún las palomitas, aún queda un poquito más que añadir. Entra un tercero en discordia, Samsung, la gran firma que también es conocida por sus SSD y la fabricación de memorias entre otros componentes, está encontrándose con grandes problemas en su producción. Como decíamos anteriormente, una firma se estaba encontrando con tal tasa de error en su producción que decidió posponer unos meses su lanzamiento final, y es la mismísima Samsung. Conocida por sus chips DRAM, Samsung anunció que ya estaba lista para mover su producción a los 15nm, lo que traería numerosas mejoras al producto final así como una mayor producción y, como resultado, precios más bajos. En teoría estas debían estar listas en la primera mitad de 2017, pero no ha sido así, puesto que se muchísimas de las producidas funcionaban de manera errática siendo imposibles de utilizar.

Además de Samsung, otro peso pesado de las memorias como Micron, ni si quiera ha empezado su producción en 17nm, pospuesta diversos meses por problemas también de producción e implantación, cosa que ha hecho un mayor retraso en la producción y por lo tanto, falta de abastecimiento. Si a esto le sumamos que la transición a procesos nuevos de fabricación suele tardar su tiempo y no es un proceso fácil, revertirlo debe ser aún peor, puesto que se hace con la mente puesta en reimplantar el nuevo cuando esté listo, en resumen, más retrasos y falta de productos.

Un gran problema que va para largo

Si sumáis todas las piezas de este gran puzle, tendréis como resultado un grave problema que no interesa a nadie, ni a fabricantes ni a usuarios. Nos encontramos con una altísima demanda creciente, una producción que está cayendo mes a mes, así como problemas en las nuevas cadenas de producción y una reorientación de la venta de las memorias al mercado que más demanda, los smartphones. Todo esto nos trae consecuencias com el aumento por casi el doble de los precios de los SSD y RAM, pero no sólo para usuarios. Hemos podido presenciar como diversos productos han sido lanzados con un precio más alto de lo esperado, o productos que han aumentado su precio al tiempo de ser puestos a la venta. A los fabricantes de dispositivos, sobretodo ordenadores, les interesa incluir mejores RAM y SSD, por su alta fiabilidad, y sobretodo, por la rapidez que demuestran de cara al usuario. También permiten mejores diseños, más delgados y con mejores componentes, pero esta escasez también crea problemas para ellos, puesto que se encarecen esos componentes tan necesarios para su producto.

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Para este año 2017 no se espera que los precios bajen en ningún momento, de hecho, se prevé que aumenten conforme se acerque el verano y no bajen hasta entrado el 2018, puesto que se espera que ya estén completamente operativos los nuevos métodos de fabricación, así como nuevas plantas de fabricación y sea entonces cuando se comiencen a estabilizar los precios. Por supuesto, cuando esto pase comenzará a aumentar la demanda de nuevo, sobretodo por parte de los usuarios finales, pero si las compañías están bien preparadas para aguantar la fuerte demanda, no debería ocurrir todo esto de nuevo, aunque es algo difícil de predecir, puesto que estamos hablando a más de un año vista.

Como consejo, si estáis pensando en ampliar vuestra RAM o SSD, o montaros un ordenador nuevo, no os lo penséis demasiado, los precios no dejan de subir y la tendencia es que lo hagan durante todo el año, y no precisamente poco, pudiendo aumentar en algunos casos hasta un 2o% más. Ya sabes, si aún tienes ganas de montarte el titán que querías para aplastar a tus rivales, editar tus maravillosas creaciones en Photoshop o Premiere, o solo ver videos de gatitos, deberías darte prisa, o puede que se te pase de presupuesto rápidamente.

Sobre El Autor
Eric Herranz
Eric Herranz
Editor de OneTech. Apasionado de la tecnología, los videojuegos y la música. ¿Un robot se haría un unboxing a si mismo?
  • Leo Varela

    Muy buen artículo, pues me puse a buscar en Colombia y si, los precios han subido bastante, pero no estamos tan mal, de hecho, en el Centro de alta tecnología en Bogotá (donde hay de todo) se consiguen los 16GB de RAM a unos 111€ y así en general todo se encuentra a unos precios bastante razonables, no me quiero ni imaginar cuanto cuestan estos mismos productos en un país como Argentina:
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  • Nicolás

    En Argentina, un modulo de 16Gb DDR4 2400mhz marca “Memox” (marca rara) está unos 142 dólares. Un modulo de 8GB DDR4 Kingston fury 2400mhz esta 90.56dolares y el mismo pero de 4gb 50.6 dólares.
    Un SSD Kingston UV400 de 240GB 124.14 dólares el mismo de 120GB 84.73 dólares. En Argentina el euro está más caro que el dólar asique si 16GB son 142 dólares en euros es un poco más. Asi que sí, en Argentina esta bastante caro.

  • Daniel Posadas

    mala noticia,